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LA CASA VELLA DEL PANTÀ: DE UN EDIFICIO EN RUINAS A UN HOTEL RURAL SOSTENIBLE
LA CASA VELLA DEL PANTÀ: DE UN EDIFICIO EN RUINAS A UN HOTEL RURAL SOSTENIBLE
26.12.2014
La transformación de La Casa Vella del Pantà (Riudecanyes) en un hotel rural es la historia de  un amor a primera vista. El de Albert e Ina, padres de tres niñas, que supieron ver el encanto de un emplazamiento privilegiado y de un edificio con un potencial increíble a pesar de las paredes y techos hundidos con que se encontraron. Un flechazo que les ha permitido ir superando los contratiempos surgidos en el camino. Ahora confían en que este proyecto les permita vivir en plena naturaleza, al lado de la montaña, a un paso de la playa, cerca de todo lo que necesitan…

La intervención para convertir La Casa Vella del Pantà en un alojamiento rural debía seguir los principios basados en la bioconstrucción, la ecología y la sostenibilidad, pero sin comprometer la comodidad de los clientes. Unos requisitos que encajaron a la perfección con las cualidades de los morteros de arcilla de ecoclay. En una primera fase se aplicaron en una habitación de unos 25 metros cuadrados tanto en paredes como en suelo. “Apostamos por los morteros de arcilla, un material 100% natural, por su inercia térmica y optamos por un acabado Toscana tanto en paredes como en suelo, un color que nos ha aportado calidez”, nos cuenta Ina al otro lado del teléfono.

La sala elegida para la aplicación de los morteros ecoclay no era un espacio cualquiera. Allí se ubica el horno masivo construido in situ en un taller dirigido por Flemming Abrahamsson y Karen Abrahamsson de Fornyet Energi de Dinamarca, un ejemplo de eficiencia energética única: calienta 24 horas y permite cocinar seis o siete horas con un fuego de solo 90 minutos. Los revestimientos de ecoclay suponen el complemento perfecto por sus cualidades como aislantes naturales, su elevada inercia técnica o su capacidad de regular la humedad ambiente. Y, además, sin renunciar al diseño, confort y funcionalidad que requiere un establecimiento de estas características.

El resultado fue tan satisfactorio que ahora han decidido ampliar la superficie con los revocos de arcilla de ecoclay manteniendo el suelo en acabado Toscana pero apostando por un color blanco (modelo Ártico) en paredes. “Es un material muy versátil, que se adapta a nuestros principios de sostenibilidad y que responde a la funcionalidad necesaria para un alojamiento rural”, añade. La apuesta por el suelo continuo de los morteros de arcilla de ecoclay también contribuye a dar una mayor sensación de amplitud y favorece la continuidad entre espacios.

Ina y Albert recurrieron a la arquitecta Inés Sánchez, directora del Instituto de Permacultura, después de ver un artículo en la revista EcoHabitar, para dar forma al proyecto de rehabilitación de La Casa Vella del Pantà como hotel rural. “Ella nos aconsejó aprovechar al máximo los materiales existentes, apostar por la reutilización, por ejemplo, y nos aportó mil ideas para aprovechar la energía pasiva”. Todo un acierto, subrayan.